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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 17 / 2012

“Sí, lo soy ¿y qué?”

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La comunidad LGTB en El Salvador es un grupo vulnerado en sus derechos, solo por “ser diferente a los demás”  

Por Gloria Morán

Foto: Luis Velásquez

SAN SALVADOR –  Eran casi las siete de la noche cuando se subió y, por supuesto, no  pasó desapercibido de las miradas de un montón de personas que iban en el bus; unos lo vieron de reojo, otros como que si un “extraterrestre” se había subido. Era un hombre de casi 1.80 de estatura, delgado y de buen parecer, pero no estaba vestido de hombre, vestía de mujer.

Su piel trigueña, sus ojos color miel, una esbelta figura, una cabellera rojiza que le caía hasta los hombros y un maquillaje casi perfecto hacían que cualquiera que lo veía de lejos jurara que era una hermosa mujer. 

Cuando se subió al bus, entre el cuchicheo se oía el de unas mujeres que se comparaban con él, diciendo: “mirale el pelo, mejor que el mío de cuidado, ni yo que soy mujer tengo esa figurita. Pero mejor gordita y real y no culero como él” y ambas soltaron la risotada.

Era obvio que las risas fueron por él, solo hizo un gesto de indiferencia y siguió hasta que llegó al último asiento del bus. Uno que otro lo siguió con la mirada y mordiéndose los labios para no mostrar su sonrisa.

Pasado unos 20 minutos del recorrido se bajó del bus en una populosa zona cerca del bulevar de los Héroes y los curiosos lo siguieron con la mirada, pero uno de ellos, un tipo algo ebrio, no aguantó más y le gritó “¡culero, hijo de puta, que no aceptas que no sos mujer!”.

Apenas había puesto sus dos pies en la acera cuando al oír el insulto se dio la vuelta indignado y a grito amplio le dijo “¡sí, lo soy ¿y qué?!”.

Camila, como se hace llamar Oscar Gómez, es un transexual de 24 años que dice estar orgulloso de lo que demuestra ante la sociedad, ya que es eso lo que siente ser: “una mujer en cuerpo de hombre” y que a pesar de tanta burla y actos de discriminación que recibe casi a diario vive su vida sin importarle el qué dirán.

El Salvador y sus ideas

En El Salvador se habla de una sociedad conservadora que posee valores morales y principios cristianos bastante arraigados, es así que muchos se escandalizan cuando alguien se declara como parte de la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgénero (LGBT).

Sin embargo estas aseveraciones son cuestionables a la hora de ver la situación en el país.

Lo más notable de las contradicciones de paz, amor, tolerancia y otros valores que se dice hay en El Salvador son políticos peleando por quien pinta y despinta la propaganda electoral; diputados debatiendo temas de nación con una ideología partidista más que por una ideología que conlleve las necesidades de un pueblo; un Estado donde las instituciones de justicia niegan descaradamente empezar un proceso real para esclarecer hechos que afectaron a miles de salvadoreños antes, durante y después de la guerra.

Y hay más hechos que demuestran las contradicciones que hay en El Salvador, por ejemplo, la insensibilidad que se ha hecho parte de la cotidianidad de 12 asesinatos al día, de miles de desempleados, de otros miles, millones de personas, niños, adultos, jóvenes y ancianos sin un hogar digno, si acaso tienen donde llegar, porque si no les toca tomar la calle por casa.

¿Quién se pronuncia por eso? Muy pocos, y los que los hacen son ignorados.

No obstante, en junio de 2011 más de 40 organizaciones civiles conservadoras emitieron un comunicado en el que mostraron su total descontento por el artículo de opinión publicado en La Prensa Gráfica titulado “Por la eliminación de prejuicios donde quiera que existan”, en el que la entonces embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Mari Carmen Aponte, mostraba su apoyo a la diversidad sexual.

En esa ocasión lo que detonó la furia de los autodenominados movimientos en pro de la vida y la familia fueron las palabras de Aponte, amparadas bajo el discurso pronunciado por el presidente estadounidense, Barack Obama, en mayo de ese año: “La historia de la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transexual de Estados Unidos…es la historia de nuestros padres e hijos, de nuestras madres e hijas, de amigos y vecinos que continúan la tarea de hacer de nuestro país una unión más perfecta”.

La embajadora instó al trabajo de todos los gobiernos e instituciones por superarinnerlgtb1 la discriminación y evitar la violencia contra esta comunidad y hace referencia a distintos tratados internacionales firmados por su gobierno y el de El salvador, junto a otros muchos, en ese sentido.

La entidades señalaron que la acción de Aponte estaba en contra de la diplomacia y leyes de derecho internacional por inmiscuirse en los asuntos internos del país.

Entre las organizaciones que se pronunciaron en contra del comunicado de Aponte, que en resumen señalaba que los “derechos gay, también son derechos humanos”, estaban el Frente Femenino Salvadoreño, Fundación Sí a la Vida El Salvador, Fundación Carisma, Asociación de Hogares CREA de El Salvador, Somos + por la Vida, revista El Mensajero, entre otras.

Siempre en este contexto de “influencias norteamericanas” para la aprobación de las comunidades LGBT, el doctor en medicina Luis Fernández Cuervo, en una columna publicada en El Diario de Hoy el 22 de enero, aducía a una clase de “homosexualismo político”

“En el caso de la homosexualidad es de vital importancia distinguir lo individual de lo colectivo y dentro de esto último distinguir los grupos que se asocian libremente (sin otras pretensiones que las de vivir en su ambiente) del llamado homosexualismo político (más bien imperialista) o lobby LGBT”, cita el autor del artículo.

Y cuando uno de sus lectores, quien es homosexual, cuestiona toda su columna, éste respondió pidiendo disculpas por algunas de las malas interpretaciones y asegurando que su intención es la de separar los casos individuales y “aun los colectivos tranquilos del homosexualismo político que Obama y otros tratan de inculcar en los países pobres para provecho político y económico de unos cuantos millonarios que quieren modelar el mundo a su gusto e intereses”.

Pese a su escrito contra los LGBT, el escritor trata de amortiguar el mensaje aduciendo que los homosexuales han buscado su felicidad  por el rumbo equivocado, pero que hay que aceptarlos y ayudarlos.

“No pueden ser objeto de desprecio o violencia. Mantener con ellos amistad requiere suma prudencia, personalidad firme, madura y alguna posibilidad de ayuda (por parentesco, amistad anterior, etc.). Si aceptan, hay que tratar, con afecto y paciencia, que acudan a un psiquiatra especializado. Si no aceptan, hay que valorarlos en la convivencia diaria, como a los heterosexuales, por sus valores intelectuales, profesionales, sociales, etc. Hay derecho a no simpatizar con algunos como hay derecho a no simpatizar con tanto heterosexual”, escribe Cuervo.

La tesis está muy extendida y parte de la premisa de que estas personas tienen un problema y no se les debe discriminar, sino ayudarles.

En otro pasaje de su artículo afirma que está demostrado por “estudios científicos” que la homosexualidad es una desviación de conducta que tiene su origen en un mal desempeño de los padres.

“Ya dije que nadie es culpable por encontrar que tiene esa tendencia afectivo-sexual, porque su origen, según todos los estudios y experiencias científicas, los culpables son el padre, la madre o ambos, porque fallaron en su rol paternal y familiar. Dato que demuestra, junto con otros muchos, la importancia social de la buena salud mental y moral de los matrimonios estables, sus hogares y la educación de sus hijos”, argumenta.

El lector que responde a Cuervo le señala que esas aseveraciones no está respaldadas por ningún estudio científico y que lejos de explicar nada a lo único que llevan es a generar violencia en hogares donde los padres y madres con hijos homosexuales no tienen información ni argumentos suficientes para manejar esa situación.

Por otra parte, el lector hace ver al doctor Cuervo que en la actualidad no se ocupa esa teoría como explicación del origen de la homosexualidad, y le cita un fragmento de lo que dice la Asociación Norteamericana de Psiquiatría al respecto:

“Nadie sabe qué causa la heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad.  Se pensaba que la homosexualidad era el resultado de las conflictivas dinámicas familiares  o desarrollo psicológico anormal. Esas suposiciones se basaron en la desinformación y prejuicios.  En la actualidad existe interés en buscar etiologías biológicas de la homosexualidad.  No obstante, hasta la fecha no existen estudios científicos replicables/replicados que apoyen una etiología biológica específica de la homosexualidad. De igual manera no se han identificado causas psicológicas o dinámicas familiares que causen la homosexualidad, incluyendo historias de abuso sexual infantil. El abuso sexual infantil no parece ser más prevalente en los niños que crecen y se identifican como gay, lesbianas, o bisexuales de los niños que crecen y se identifican como heterosexuales.”

 Otro caso de desacuerdo

Recientemente, uno de los actos que generó reacciones encontradas ha sido la campaña lanzada por el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS), “No me etiquetes”, en la que las figuras principales son personas bisexuales, gay, transexuales y lesbianas.

La campaña tiene como objetivo la prevención del VIH y evitar la discriminación hacia personas que son portadores del virus y a su vez de las personas que pertenecen  a la LGBT.

innerlgtb2“El objetivo es el de promover el respeto y la no discriminación hacia las personas pertenecientes a la diversidad sexual, incluyes a las personas LGBT, nosotros hacemos el llamado a esto porque muchas veces estas personas sufren actos de discriminación y esto nos lleva a ejercer actos de violencia”, dijo Rocío Costte, psicóloga del área de VIH del MSPAS.

Una de las reacciones fue n artículo del periodista Rafael Domínguez en el periódico El Mundo. Lo tituló “No me etiquetes”, igual que el objeto de su crítica.

En ese artículo, su autor citaba “la familia, un concepto deteriorado y golpeado por la misma irresponsabilidad con la que ahora las autoridades de Salud, nos proponen aceptar que no importa “el género” y que hay que incluir lo anormal entre lo normal”, mostrando su total rechazo a la campaña y a la comunidad LGTB, a la que llega a comparar con pederastas y zoófilos.

Rocío Costte señaló que el único objetivo de la campaña es decir que independientemente de cuál sea nuestra orientación sexual o identidad de género, todos tienen derechos a ser respetados y a no ser discriminados por ser diferente a lo “que yo soy”.

“No me cabe en la mente, la visión de esta campaña que no solo es de mal gusto, sino completamente fuera del respeto de los principios y valores de las mayorías, pues quienes practican este tipo de conductas sexuales existen pero son minoría; sin embargo con esta campaña,  las autoridades les dan cabida para que por imitación o convencimiento se conviertan en mayoría, lo cual genera mi personal preocupación”, cita el autor del artículo.

Sin embargo, Manuel, quien es bisexual, señaló que la campaña del MSPAS es una de las campañas más incluyentes que hasta hoy ha visto. Además lo ve como un insumo esencial para educar a la población ante dos realidades que aunque se quieran negar, existen: el VIH y las personas pertenecientes a la comunidad LGBT.

LGTB y religión

Representantes de la iglesia católica, evangélica y luterana de El Salvador, coinciden en que “Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado”.

Por ejemplo, El sacerdote católico, Dennis Doren, asesor espiritual de un colegio privado y vicepresidente de la Comisión Episcopal de Comunicación de El Salvador (CECOM), aseguró que la Iglesia Católica, siempre siguiendo el ejemplo y la enseñanza del mismo Cristo,”hace una tercera distinción: la de condenar al pecado, pero tratar con misericordia al pecador”.

Doren citó que “por eso la Declaración de 1975 expresó: 'Indudablemente, estas personas homosexuales, deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia. Sin embargo, dicha atención pastoral no debe degenerar en una aceptación de la actividad homosexual como algo no reprobable'”.

Mucho se cuestiona y se dice que son las iglesias una de las principales entidades que discriminan a los miembro de la LGBT, sin embargo Milton Méndez, pastor de la iglesia evangélica Bautista Miramonte, señaló que no es una discriminación hacia las personas con tendencias sexuales diferentes, sino que se les hace ver el pecado que conlleva su estilo de vida y la necesidad de que éste sea corregido.

“Nosotros lo vemos como la Biblia lo ve; la Biblia es bien categórica en definir los roles tanto del hombre como de la mujer y Dios en su palabra es claro. Entonces la homosexualidad la vemos como una desviación de ese plan divino de Dios. Por eso es importante hablarles a las personas para que se vuelvan a la forma correcta”, dijo Méndez.

Doren indicó que la Iglesia Católica, “reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave”.

“Esto no quiere decir que las personas que practican estos actos siempre sean subjetivamente excusables, sino que a veces la ignorancia, el abuso de otras personas, las influencias ambientales muy fuertes, etc., pueden conducirlas a realizar actos no totalmente libres. Sin embargo, tales actos son gravemente malos en sí mismos, pues ofenden a Dios y van en contra del bien auténtico de la persona humana”, dijo Doren.

Uno de los versículos que mencionan sobre la condenación de las personas LGBT está en 1 carta a los Corintios 6:9 -10, donde dice que “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,  
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”.

Sin embargo el obispo Medardo Gómez de la iglesia Luterana, señaló que lo que se dice sobre “que los que son gay u homosexuales no heredaran el reino de los cielos no lo creemos, eso es asunto de aquel tiempo, de cultura y sin el conocimiento científico como ahora nosotros sabemos el porqué del desarrollo de la identidad, no creemos que es condenable”.

Enfatizó en que los tiempos cambian y que sean personas heterosexuales o de la comunidad LGBT no les quita ser hijos del mismo Dios. Una muestra, según él, de su aceptación a dicha comunidad es que en diferentes partes del mundo ellos tienen líderes gay o lideresas bisexuales.

Dos historias

Manuel es un chico bisexual, en este momento tiene una pareja hombre, asegura estar feliz y sentirse muy bien en la vida que lleva. Actualmente está trabajando en un programa social en el cual da clases de teatro con enfoque preventivo a niños y jóvenes que viven en una zona conflictiva de San Salvador.

Asegura que el hecho de pertenecer a los LGBT no le ha impedido absolutamente nada en su realización personal, profesional y mucho menos familiar.

“Yo trato de vivir mi vida lo más normal que puedo, estar con un hombre como pareja no me impide nada, soy diferente según la sociedad, pero soy como ellos y también tengo derechos” asegura Manuel.

Josselinne, como es conocida popularmente en el centro de San Salvador, es dueña de uno de los salones de belleza más grades y equipados de la quinta avenida en el centro.

Orgullosamente en el centro de uno de sus negocios luce una foto de cuando fue reina de la comunidad; luce como toda una mujer.

“A mí que no me digan que solo por ser gay, trans o lesbiana, no se sale adelante en ningún otro trabajo, negocio u oficio que no sea prostitución”, dijo Josselinne, al referirse que ese es uno de los prejuicios en contra de su comunidad. Afirmó que la prostitución y la drogadicción no son características de los homosexuales.

Manuel, Josselinne y Camila han coincidido en una cosa, que para vivir libremente en una sociedad que dice ser conservadora deben hacer caso omiso a las críticas y vivir acorde a su identidad sin ningún prejuicio.

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