El presidente Mauricio Funes está a tiempo de no cometer los errores de Felipe Calderón
SAN SALVADOR – El presidente Mauricio Funes inició en noviembre del año pasado una transformación en el Sistema de Seguridad Pública, como en ningún otro estamento del gobierno en aras, supuestamente, de mejorar. A estas alturas ya prácticamente está estructurada otra estrategia que cuenta con una nueva estructura de combate a la criminalidad que agobia a los salvadoreños.
La actual estrategia no ha caído en gracia ni al partido de gobierno, el FMLN, ni los diversos sectores sociales. Los cuadros básicos del FMLN en Seguridad Pública fueron los removidos: Coordinado del Gabinete de Seguridad (Hato Hasbún); Ministro de Justicia y Seguridad (Manuel Melgar); Director de la Inteligencia del Estado (Eduardo Linares); Director de Migración (Rubén Alvarado) y Director de la Policía Nacional Civil (Carlos Ascencio).
La preocupación pública expresada por los distintos sectores, incluso internacionales, es que la militarización del Sistema de Seguridad Pública, causaría –como en México- un efecto contrario a lo esperado, pero sobre todo, una ola de violaciones a los derechos humanos contra inocentes y sin que el crimen organizado sea realmente combatido.
No cabe duda que si se militariza la Seguridad Pública en El Salvador como está previsto, en breve estaremos como en México, en "una guerra abierta" contra el narcotráfico, pero cuyas consecuencias reales las sufriría la población, tal como lo sostienen informes de organizaciones defensoras de los derechos humanos, nacionales e internacionales sobre la actual realidad mexicana.
Recién en noviembre la organización internacional Human Rights Watch (HRW) denunció la existencia en México de "militares y policías que han cometido violaciones de derechos humanos generalizadas y casi ningún caso está siendo investigado adecuadamente".
"Ni seguridad, ni derechos" se denomina en el informe de HRW, y lo puede bajar en la siguiente dirección web: http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/mexico1111spwebwcover.pdf
El llamado es a prevenir la violencia generalizada, pero especialmente la que pueda provenir del Estado. Esa violencia fue la que generó la pasada guerra civil que terminó hace 20 años.
En México se están reprimiendo a los grupos sociales y laborales; asesinan periodistas; queman periódicos; las instituciones jurídicas no están haciendo bien su trabajo y los gobernantes desoyen a la ciudadanía y a las víctimas, porque prefieren escuchar los "consejos" de criminales de guerra como Joaquín Villalobos, el gran propagandista de la "guerra abierta contra el narco" que asesora al mandatario mexicano Felipe Calderón.
El presidente Mauricio Funes está a tiempo de no cometer los errores de Felipe Calderón. Ojalá reaccione a tiempo y no cometa los errores de someter a la población a Estados de Excepción e Intervenciones Militares o Tomas de Posiciones, todas ellas operaciones para situaciones de guerra pero no del combate de la violencia y la criminalidad.
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