
Pro Búsqueda ha conseguido el permiso para recuperar los restos de tres de las víctimas de una de las masacres emblemáticas de la guerra
Por Miriam Muñoz
SAN SALVADOR - Los cadáveres de dos niñas de cuatro a cinco años de edad y su abuela, víctimas de la masacre ocurrida en El Calabozo, San Vicente, el 22 de agosto de 1982, fueron exhumados este lunes, como parte de un trabajo de investigación realizado por la Asociación Pro Búsqueda De Niños Y Niñas Desaparecidos Durante el Conflicto Armado en El Salvador.
Las primas Aidé Alvarado y Ana Carolina Alvarado junto a su abuela, fueron asesinadas por soldados de la Fuerza Armada en una operación militar denominada “Teniente Coronel Mario Azenón Palma” realizada en El Calabozo, a la orilla del río Amatitán. Posteriormente al haberse retirado las tropa, y dejado un gran número de muertos, fueron enterradas por un tío que las encontró.
“Las dos niñas y su abuelita estaban protegidas en un paderón de la quebrada cuando las encontró el batallón Atlacatl; ahí mismo las asesinó y después les roció ácido y los cuerpos estaban sumamente desechos, así que quien enterró a estas niñas fue un tío, el cual no habíamos podido contactar y es así, cuando él nos describe que las enterró, qu confirmamos el asesinato”, aclaró la directora de Pro Búsqueda, Esther Alvarenga.
El propósito de la asociación al realizar estas investigaciones es darles tranquilidad a las familias de las victimas quienes sufren por no saber qué ha pasado con sus seres queridos.
“Nosotros lo que pretendemos es cumplir con una expectativa de los familiares, más bien la petición de poderlas desenterrar, y darle una sepultura que todo ser humano tiene derecho”, dijo Alvarenga.
La masacre del Calabozo dejó más de 200 víctimas, entre ellas mujeres, niños y ancianos, que fueron asesinados deliberadamente por efectivos del Batallón Atlacatl, datos que se confirman según el informe de la Comisión de la Verdad presentado el 15 de marzo de 1993.
En la actualidad, a 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz, muchos de los familiares de las victimas aun continúan con la incertidumbre de dónde poder encontrar a su seres queridos, ya sea que hayan muerto en la masacre o hayan podido escapar y logrado sobrevivir.
Es el caso del hermano de una de las dos niñas que fueron exhumadas, Antonio Alvarado, quien por la necesidad de saber si podría encontrar con vida a su hermanita, acudió a Pro Búsqueda para que ellos le ayudaran a descubrir su paradero. No obstante, Pro Búsqueda después de investigar tuvo que darle la noticia de que sí había sido asesinada.
Los restos de las niñas y la señora serán exhumados entre hoy y mañana por El Equipo Argentino de Antropología Forense, que también ha sido parte de investigaciones en El Mozote; dos antropólogos de El Salvador y la cooperación de las personas de la comunidad que se encargan de hacer la parte logística del trabajo.
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A pesar que Antonio no pudo encontrar viva a su hermana, antes de dar con el paradero de sus restos, la Asociación Pro Búsqueda, encontró en 2006a su hermano menor, a quien con pruebas de ADN se le comprobó su consanguinidad con Antonio. Él creía que su hermanito de seis meses había sido asesinado junto a su madre, por eso no vio la posibilidad de encontrarlo.
Pero la realidad fue que al bebé se lo llevaron los militares y creció con un capitán.
“En una unidad militar había un muchacho que solo sabía que era adoptado, por los vecinos que le dijeron que nunca la familia que lo creció lo habían tenido. Y resulta que lo motivamos a que se acercara a Pro Búsqueda a tomarse una prueba de ADN y este muchacho resultó ser hermano de Antonio Alvarado”, explicó Esther Alvarenga.
Frente a la violaciones de los derechos humanos cometidos a la familia de Antonio aún no hay una denuncia, ya que “esto lo tendría que decidir la familia; si ellos quisieran hacer una opción legal es la familia la que determina”, argumentó Alvarenga.
Y agregó que el trabajo de Pro Búsqueda ha sido sobre todo cumplir con la petición de la familia de hacer exhumación para poder enterrar los cadáveres de las niñas y su abuela en un cementerio con dignidad.
Al finalizar la extracción, el equipo argentino tomará muestras de ADN a los cuerpos para poder identificar a quién pertenece cada parte de los restos entre los victimados, para posteriormente emitir un informe que se tardará de tres a cuatro meses.
“De este informe se manda un escrito al juzgado para que nos autorice a nosotros retirar las osamentas humanas, que estarán en Medicina Legal para luego hacer el ritual de velación y entierro”, relató la directora de Pro Búsqueda.
Aunque la exhumación de cadáveres no es su finalidad, esta es la segunda vez que Por Búsqueda ha optado por llevarla a cabo en sus procesos de investigación sobre personas desaparecidas durante el conflicto armado de El Salvador, del que se estima que hay alrededor de 8.000 personas desaparecidas.
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