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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 17 / 2012

Un paso trascendental para el país

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Luis Alvarenga (*)   

SAN SALVADOR - Mi columna anterior expresaba escepticismo con relación a las conmemoraciones oficiales de los veinte años de los Acuerdos de Paz. Debo decir que, al escribirla el fin de semana anterior al 16 de enero, no esperaba el alcance del acto central de la conmemoración: la petición de perdón por parte del Estado salvadoreño, en voz del presidente Funes, a las víctimas de la masacre del cantón El Mozote. El discurso del mandatario tuvo varias virtudes. En primer lugar, fue una petición de perdón distinta a las anteriores. En este caso, el presidente recordó los nombres de los militares responsables del crimen y censuró a quienes veneran a estos personajes como héroes.

En segundo lugar, hubo también un elemento que no puede pasarse por alto. Hubo en el discurso del mandatario, críticas a quienes siguen pidiendo en sus himnos partidarios el exterminio del otro (“la tumba donde los rojos terminarán”), junto a una toma de posición clara a favor de la lucha contra la impunidad. Lo novedoso es que acá la ley de amnistía deja de ser un tabú y pasa a ser un elemento secundario cuando está en juego la justicia hacia las víctimas de delitos de lesa humanidad.

No menos relevante es el hecho de unir la petición de perdón, la admisión de la responsabilidad estatal y el señalamiento de los nombres de los victimarios concretos, al anuncio de medidas de reparación moral y material aquí y ahora. Esto hace del acto del 16 algo sin precedentes. Y es esto lo que lleva a reconsiderar el escepticismo de la columna anterior, redactada el fin de semana pasado. Creo que no soy el único sorprendido. Y de algunos sorprendidos hablaré en los siguientes párrafos.

La derecha que la izquierda necesita

El título de este apartado es una paráfrasis de un valioso artículo del economista  Aquiles Montoya, donde criticaba al FMLN por determinadas posturas que, a su juicio, benefician a los fines de la derecha. Mi paráfrasis del título de Montoya se justifica porque las reacciones de otros sorprendidos con el acto de El Mozote dan pie a lo que quiero decir.

Los sorprendidos fueron los miembros de la derecha salvadoreña. Algunos de sus más conspicuos representantes han expresado sin tapujos lo que esta derecha piensa sobre los Acuerdos de Paz, pero que no se atreven a decir por temor a las críticas o al costo político que podrían causar. El primero fue Claudio de Rosa, quien, en una columna se mostraba altamente preocupado porque la paz fue un proceso con un costo elevado… un costo económico, se entiende. De los costos humanos, cuya muestra más terrible se encuentra en El Mozote, no se ocupó el columnista. Tal parece que es más lamentable la pérdida de inversiones que la pérdida de vidas.

El segundo personaje en tener otro arranque de sinceridad, Sigfrido Ochoa Pérez, un militar retirado y ahora candidato a diputado por el partido ARENA, publicó en su página de Facebook las siguientes reflexiones, que transcribimos sin modificar la ortografía original: “Que quiere pdte Funes? Guerra de nuevo? ya q su perorata y su falsa actuacion a eso apunta. Esta dispuesto a pedir perdon por los horrendos crimenes de partido? No sea falso pdte.b usque la concordia,no la discordia. Yo como Soldado estoy listo para defender nuestra Patria, Ud sencillamente. Se ira para otra Patria.” Los comentarios salen sobrando,  pues evidencian lo que en el fondo piensa ese sector sobre el tema del perdón sin olvido, sobre todo, aquel perdón que implica que los miembros del ejército y el estado salvadoreño reconozcan sus acciones. En una lógica orwelliana, el hecho de pedir perdón, que tiende puentes entre las personas, implica, como en la novela 1984, “paz es guerra”.

En ese mismo tenor, figuran también las declaraciones del diputado Mario Valiente, que pareció agraviado por el hecho de que Funes pidiera disculpas precisamente a las víctimas de El Mozote, según nota publicada en Contrapunto.

Respecto de la jornada del 16 de enero, podemos decir que, claramente, quien salió ganancioso en términos políticos fueron el presidente Funes y el FMLN. A nivel simbólico, el acto implicó un espaldarazo hacia la causa de la justicia y una evolución de una postura que anteriormente negaba la mera posibilidad de tocar la amnistía a otra, que apoya revisar la misma. Claro, esto no significa pensar que las palabras sustituyen a las acciones concretas —cosa que reconoció el mandatario en su alocución. Falta acompañar a estas palabras y a estas primeras acciones —los proyectos orientados a la zona de El Mozote y poblaciones de la zona norte del oriente del país— de la lucha organizada de la sociedad salvadoreña a favor de la verdad y en contra de la impunidad, para lograr la justicia en casos como los de El Mozote.

Quien salió perdedor en esta jornada política, es evidente decirlo, fue el partido ARENA. Las declaraciones citadas líneas arriba no solo demuestran que la reivindicación de las víctimas de la guerra es su talón de Aquiles. Querer quitarse el golpe exigiendo que se pida perdón también al ejército o que se equiparen los crímenes de guerra del FMLN a los de las fuerzas gubernamentales en la guerra no les ha dado los efectos buscados. Las masacres de El Mozote, el Sumpul, La Cayetana y otras más son actos de barbarie que no tienen comparación, ni siquiera a los horrores de Mayo Sibrián. No tienen comparación, porque no fueron los exabruptos de un puñado de desquiciados, sino una política sostenida antes y durante la guerra contra la población campesina de las zonas en conflicto, para “quitarle el agua al pez”. En este particular, cada palabra vertida por los representantes de ese partido se vuelve un dedo acusador en su contra. Un mensaje que fue muy concreto, que llamó a la unión de la sociedad salvadoreña para superar las heridas del pasado, pero sin legitimar con ello la impunidad, bastaba para suscitar reacciones en aquellas cabezas para las cuales veinte años no son nada.

No contentos con estos “deslices” —por darles un nombre blando—, el partido de derecha se está distinguiendo por hacer una campaña violenta, iniciada con la agresión de la policía municipal a activistas del FMLN y continuada, recientemente, con una nueva agresión, esta vez, de activistas de ARENA a miembros de la prensa (http://www.youtube.com/watch?v=jClRW8Xg4Ms&feature=share].

Es la derecha que la izquierda necesita. Y no tanto porque la derecha se haya despistado momentáneamente y sus miembros hayan reaccionado con las vísceras, sino porque lo único que tienen que ofrecer al país es el retorno a ese pasado simbolizado en los hechos de El Mozote.

(*) Columnista de ContraPunto

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