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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 17 / 2012

La Situación de las Cárceles

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Karen Vides (*)  
SAN SALVADOR - A los Estados les es más económico tener hombres y mujeres libres, que presos y detenidos, hacinados en lugares que redoblan su capacidad,  y que en la actualidad se han visto obligados a ampliar, construir y rediseñar con máxima seguridad. Además de cubrir las necesidades básicas de cada uno, los talleres vocacionales que se les brindan, con la esperanza sea utilizado para bien el oficio al cumplir su condena.
 
Estos espacios que podrían utilizarse perfectamente para cultivo de alimentos y erradicar la pobreza de cientos de personas que viven en condiciones de desnutrición en nuestros países, en pleno siglo XXI.
 
Pero, a los Estados no les conviene tener hombres y mujeres libres, porque éstos se vuelven pensantes, demandantes de cultura, educación, salud, oportunidades de desarrollo; si son libres, no serán los potenciales consumidores de falsas necesidades.
 
Una persona que ha robado, extorsionado, cometido violación, homicidio, entre otros muchos delitos por los que son colocados en prisiones, han actuado al margen de la ley y las normas de convivencia común social. Muchos de ellos, sobre todo, quienes han cometido horrendos crímenes, hasta algunos piensan se han alejado de ser humanos. Sin embargo y pese a todo lo son, son el fruto de la marginación, falta de oportunidades, educación, valores y tendremos que sobrevivir con ello.
 
Lejos de ser lugares donde los individuos se estén preparando para su re incorporación a la sociedad, aceptando que cometieron errores, delitos y que han pagado encerrados y privados de las libertades habituales. Estos recintos carcelarios son centro de formación delincuencial superior, con catedráticos especialistas para el delito nacional e internacional.
 
En estos centros, la mayoría de reos puede ejecutar trabajos como si estuviese fuera, en cualquier lugar del país, incluso fuera de sus fronteras, hay un nivel de comunicación entre delincuentes que les permite controlar a abogados, jueces, policías y militares quienes también se han sumado a reforzar la seguridad de los centros penitenciaros.
 
La situación de Honduras, es producto de la desesperación de un sistema débil de seguridad. Aún teniendo confianza a la versión preliminar, que no terminan de confirmar las autoridades del país: ”Incendio provocado por un corto circuito”, mientras las instituciones de Derechos Humanos fundamentan “Los procedimientos protocolarios de las prisiones se deben de romper cuando la emergencia lo amerite.
 
Hay  sin embargo, tomas de medios de comunicación hondureños, que grabaron momentos del siniestro y se escuchan ráfagas de disparos dentro del recinto, informando que atacaban a quienes pretendían escapar. No solo era de la prisión sino; del incendio que amenazaba sus vidas.
 
Lo curioso es que siempre en Honduras, San Pedro Sula, en el año 2004 un voraz incendio consumió los recintos del centro penitenciario del lugar y cobro la vida a 107 privados de libertad. Es de suponer que con una experiencia así, deberían estar mejor preparados para reducir el número de víctimas mortales, alejado de esa hipótesis,  se continúa procediendo cada vez con menos sentido de responsabilidad para la vida de los mismos.
 
Muchos medios de comunicación internacional han conseguido cueles testimonios de los sucesos en este último incendio. El Salvador no fue la excepción, colgaron muchos medios la nota y al leer los comentarios, que con el derecho a la libertad se nos permite brindar, opinaban “Hagan lo mismo en el país, aquí hay más delincuentes que policías” “Gasolina y fosforito a las prisiones del país”.
 
Algunas personas suelen pensar que accidental o con alevosía la situación ocurrida en el país vecino está bien,  que quizá así son las acciones que ellos debieron cometer para que así les toque morir, sin embargo hablamos de nuestros semejantes, hablan, caminan, razonan, tienen madre, esposa, hijos, seguramente igual que nosotros; los dice que libres y con grandes oportunidades, sin olvidar que estaban recluidos pagando ya una condena por sus delitos.  
 
Soy de la idea que debemos de luchar y conquistar; formar mujeres y hombres libres, que puedan hacer lo correcto con su libertad, por que la misma les brinda las herramientas para buscar oportunidades y llevarlas a un feliz desarrollo.
 
(*) Colaboradora de ContraPunto

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