Karen Ivonne Hernández Vides (*)
SAN SALVADOR - Día a día alguien en cada rincón del El Salvador una persona que logra sobrevivir; llora ser víctima de la delincuencia.
-Asaltos
Familia llega de trabajar y de recoger a su hija del lugar donde le cuidan durante la jornada de sus padres; al bajar del vehículo y disponerse a abrir la puerta de su hogar, un frío metal no solo enfría la cabeza del padre, sino también su alma, porque en sus brazos cargaba a su niña. Son despojados de todas sus pertenencias después de ser amenazados a muerte si llamaban a la policía, huyen con las pertenencias y la seguridad que la familia sentía por su casa.
En otro punto del país, al mediodía una casa es saqueada por rateros, descubren el hecho un adulto mayor que se infarta ye es trasladado a hospital y los niños de la casa, quedan a merced de vecinos mientras llega la madre soltera responsable de la casa; el hecho sucede a la vista de vecinos y la misma policía quienes son burlados por el asaltante. La familia se ve obligada a cambiar de lugar de alquiler.
-Homicidios
Una llamada telefónica alerta a familiares que un hombre, (hijo, esposo, primo, amigo, compañero de trabajo) ha sido asesinado al parecer por presuntos pandilleros menores de edad, que se dieron a la fuga.
Las noticias informan a la familia, que su hija ha sido raptada por tres hombres, familiares solicitan a las autoridades mayor información, para saber ¿A qué enfrentarse? policía les exigen alejarse para no entorpecer investigación y encontrar prontamente el paradero de mujer. Tres días después las noticias informan: “aparece cuerpo sin vida abandonado en carretera”. Tristemente familia encuentra a su desaparecida.
“Es más seguro encontrar estos avisos: robos, heridos, muertos en diferentes colonias; que el pan de cada día”.
Parece una burla conmemorar hasta con asueto un día por la paz, que en definitiva no es ausencia de enfrentamientos armados. Ahora lo difícil es conocer ¿A qué se enfrenta esta vez la sociedad salvadoreña?
Se enfrenta al abandono y descuido de tantos jóvenes en edad productiva, que no encuentran ninguna oportunidad para sí mismos y el de su familia, al descuido de las familias, quienes no tienen ni vivienda digna propia, ni alimentación balanceada, ancianos que son maltratados por el sistema hasta el básico de salud; con el simple hecho de hacerles esperar horas y horas, para ser atendidos o medio atendidos y luego hacer largas filas y no encontrar los medicamentos necesarios para su mal, enfermos terminales que la demanda de hospitalización, obliga a decir a la familia de que se lleven a su paciente a esperar el final en casa.
Con una sociedad que adolece ese y otros muchísimos males, es difícil celebrar la paz.
Sin embargo cada día que una salvadoreña o un salvadoreño regresan sanos y salvos a casa; logran vencer la feroz guerra que hay fuera de su hogar y que aún no ha sido objeto de: asalto, renta, extorsión, secuestro, homicidio…ahí logran un poco de la tan deseada PAZ.
Otros medios
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